martes, 28 de noviembre de 2017

Jaque a la reina.

La prensa regional destaca hoy en su crónica periodística que entre Partido Popular y “Ciudadanos” impidieron ayer lunes (en el transcurso del pleno municipal) que se debatiera una moción.
Una vez más ambos partidos (que gobiernan la ciudad de los Mártires) se unían políticamente para evitar el debate, para tapar la boca a la oposición, y lo que es peor; para cerrar la única posibilidad que existía para que el Pleno de Ayuntamiento hubiese instado al alcalde a no interponer un recurso judicial contra la sentencia que daba la razón a una familia a la que en Julio de 2013 se desahució de su casa.
Ayer el “esclavo fiel” del PP de Calahorra ( El partido Ciudadanos) volvió a hacerle el trabajo sucio a su amo.
Entre ambos impidieron que el pleno debatiera y votara una moción de IU para no recurrir la sentencia sobre la casa de la familia Gómez-Sota. Incluso el propio alcalde impidió al portavoz del PSOE usar su turno de palabra para defender y exigir que dicho recurso no se presentara….Pero ayer Portillo no se había levantado muy democrático. No.

Algo -que no recogen las crónicas periodísticas- fue también muy evidente en el salón de plenos del Ayuntamiento. Nuevamente -en una sesión plenaria- la portavoz del Partido Popular enmudecía.
La señora Ortega no defendió la postura de su partido en ninguna de las mociones de la oposición, ni se explayó en ningún otro asunto tal y como se espera de cualquier portavoz y era habitual en ella.
No es la primera vez que esto sucede, ya que desde el pasado mes de septiembre Ortega no ejerce como portavoz, lo que sorprende mucho, al mismo tiempo que es el más claro indicador de la crisis interna que este partido atraviesa en el Ayuntamiento de Calahorra.

Rosa Ortega es la que algunos consideran "embajadora" de José Ignacio Ceniceros en el Partido Popular de Calahorra.
Es “hasta el momento” la primera teniente de alcalde en el ayuntamiento calagurritano. Y digo lo de “hasta el momento” ya que si todavía sigue en su puesto de teniente de alcalde tal vez sea porque para destituirla sería necesario que su jefe, (el alcalde de Calahorra) firmase un Decreto de Alcaldía despojándola del cargo, cosa que pese a que se ha apuntado como una opción, sería muy escandaloso. Tendría Portillo que dar muchas explicaciones, ya que no hay elemento objetivo ninguno que justifique destituir de su puesto a una concejala que probablemente sea la que mayor capacidad de trabajo e inteligencia política demuestra de todo el equipo de gobierno.

Rosa Ortega llegó al Ayuntamiento de Calahorra en junio de 2007, de la mano (designada a dedo) del entonces alcalde y máximo responsable del PP en la ciudad, Francisco Javier Pagola.
Su entrada en la lista -directamente a un puesto de salida- fue singular, ya que sus “méritos” no coincidían con los que tradicionalmente presentaban otros compañeros coetáneos que le habían antecedido o le iban a preceder, (que básicamente suelen ser "ninguno").
Ortega prosperó a base de trabajo en el PP hasta que -tras la renuncia de Pagola- Luis Martínez Portillo la colocó en el número dos de su candidatura, un puesto que siempre se presupone de la máxima confianza.

Tras la pérdida de tres concejales, 2000 votos y la mayoría absoluta en las elecciones municipales de 2015, Portillo consiguió la alcaldía gracias al apoyo del partido Ciudadanos (Cs) y nombró como primera teniente de alcalde de su gobierno a Rosa Ortega, así como concejala responsable de Urbanismo y también portavoz del equipo de gobierno del PP. Le dio las más importantes responsabilidades y la invistió como la persona con mayor poder tras de sí mismo, liberándola profesionalmente a jornada completa con un salario de 40.000 € al año.
La nombró “reina” y "mano del rey".


La reina cae en desgracia

Siempre me sorprendió que Portillo colocase a alguien más capacitado que él a su sombra, ya que es más dado a ubicar en los puestos claves a los menos preparados, no sé si a modo de paraguas ( para que se lleven las hostias y no le lleguen a él) o para no tener que preocuparse porque intenten “hacerle la cama”, es decir, quitarle el puesto. Sea como fuera, Portillo puso a Ortega en el lugar que merecía por trayectoria y capacidad. Pero llegaron las primarias…

Tras la defenestración de Pedro Sanz en el Gobierno de La Rioja y su exilio dorado en el Senado, en el PP de la Rioja se abrió el melón de las primarias para elegir sustituto de Sanz al frente de su partido.
Se presentaron dos candidatos a reemplazarle; por un lado José Ignacio Ceniceros con pretendidos tintes de renovación, y por otro Cuca Gamarra, (alcaldesa de Logroño) candidatura manejada en la sombra por Sanz y la vieja guardia pretoriana del PP más rancio y barriobajero.
Portillo se decantó en un inicio por mostrarse neutral y "meter" dentro de esa neutralidad a todo el PP calagurritano. Pero de pronto cambió de parecer y optó por colocarse al lado de Gamarra -de Pedro Sanz y de Emilio Del Río-, arrastrando con él de forma casi unánime a todo el partido en Calahorra, principalmente al grupo de los concejales y concejalas. Solamente Rosa Ortega eligió diferente. Optó por una "neutralidad" que terminó siendo apoyo al Presidente del Gobierno de La Rioja. Ese fue el principio de su fin.

Ortega se quedó sola en el equipo de gobierno calagurritano apoyando a Ceniceros. Muy pocos fueron también los afiliados que en Calahorra osaron contradecir a Portillo públicamente…Javier Pagola, Beatriz Lana, y poco más.
Tras alzarse el presidente con la victoria, lejos de someterse al vencedor, Portillo le plantó cara y descargó su frustración contra Ortega, cara visible del de Villoslada en la ciudad de los Mártires.
Por su parte Ceniceros armó su ejecutiva regional colocando en la misma a Rosa Ortega, pero ese cargo orgánico no la salvó de “la quema” que le esperaba a manos del propio alcalde y lo que es peor, del resto de sus compañeros y compañeras del equipo de gobierno que por acción (muy evidente en unos casos) o por indiferencia en otros, llevan meses participando de lo que se podría conceptuar como un acoso y derribo político contra ella.

En los últimos meses trascurridos tras la victoria de Ceniceros, Ortega ha sido desplazada en algunas de sus responsabilidades por Portillo, el cual ha colocado como sus delfines principalmente a Mónica Arcéiz y a Oscar Eguizábal, dos concejales con un perfil político muy distinto al de Ortega.
Los desplantes a los que -la todavía primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Calahorra- se ve sometida cada día son tan evidentes, que no nos pasan desapercibidos a ninguno de los que habitualmente transitamos por la casa consistorial.
Baste como ejemplos palmarios que buena parte de los asuntos que antes formaban parte de sus competencias son ahora traspasados a otros concejales aprovechando la más mínima escusa, o cómo desde el propio ayuntamiento se silencian de forma consciente determinadas noticias que ella genera en su gestión diaria, supongo que porque ya no interesa que salga en los medios, sin olvidar el hecho ya apuntado al principio de que ha "enmudecido" en los últimos plenos de octubre y noviembre.
La reina ya no es bien recibida en palacio. Su discrepancia política la ha situado en el centro de los ataques y los desplantes del equipo de gobierno.

El jaque está sobre el tablero. Y una posibilidad de respuesta ante este ataque planificado es que la concejala termine por mandar a todos a paseo y regresar a su plaza. A su trabajo. Porque ella lo tiene, no como otros que si salen algún día de la mamandurria municipal no tendrán ni tan siquiera una profesión a la que regresar.



9 comentarios :

  1. Es un secreto a voces JM. No se habla de otra cosa en el Ayuntamiento desde hace meses. Yo creo que algo que no mencionas y es importante es que tras la elección de Portillo como presidente de la junta local del Partido Popular de Calahorra por abrumadora mayoria, todo apunta a que los días de Rosa Ortega en la política municipal están contados y la fecha de caducidad es mayo de 2019 .

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  2. Pero qué majos que son los de ciudadanos la familia Sota les estará muy agradecidos por su sensibilidad

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  3. Lo del moobing al que están sometiendo a Rosa es bastante fuerte y desagradable. Según comentan por ahí el trato peor viene del propio alcalde, de Mónica Arceiz y de Oscar Eguizabal, que son los que ahora cortan el bacalao. Tanto Arceiz como Eguizabal tienen con pocas opciones de ganarse la vida fuera de la política. Yo no sé cómo aguanta, supongo que esperará que Ceniceros haga valer su poder en las próximas listas y alguno de los que ahora ríen terminen llorando. No obstante, visto lo visto, espero que los calagurritanos voten con mayor sentido común y el PP pase a la oposición. Esta legislatura está siendo de vergüenza ajena.

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  4. Muy claro para los más lejanos.

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  5. Héctor Merino30 noviembre, 2017

    Que una persona como Rosa, apta y capacitada para estar ahí, pierda protagonismo, es malo para el interés general de la ciudad. Lo que pase internamente en el pp es cosa de ellos. El problema viene cuando afecta al equipo de gobierno, ya que esto nos termina afectando a todos.

    Aunque sea difícil, es importante tener altura de miras en este tema y separar partido/ciudad.

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  6. El problema es que el alcalde solo tiene un interés. Su propio futuro. Ni siquiera se trata de una cuestión de partido que afecta al equipo de gobierno. Se trata solo del sueldo de los tres que ahora manejan el PP y la senadora Calagurritanos. Pieza importante en este juego de tronos.

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  7. Me descubro. Un político que sale en defensa de un contrincante por que cree que contra el mismo se comete una injusticia. Sin importarle que lo sea. Es para quitarse el sombrero

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  8. Si el titular de este blog piropea a una concejal y defenestra al alcalde y cia....es para ponerse a pensar.
    Algunas dirán que simplemente es porque no ve como rival política a la tan piropeada concejal.
    Seguramente sea cierto......

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  9. Considero que la Sra. Ortega no tiene ni idea de urbanismo (o puede ser que el que cobra como alcalde no le deja desarrollar su trabajo) pero lo que están haciendo con ella me parece vergonzoso. En cuanto a la votación de Gamarra y Ceniceros tengo que decir, Mónica Arceiz, días antes de la votación que fue un sábado, iba visitando a antiguos afiliados para que fuesen a votar a Gamarra, decía, no hace falta estar afiliado con haberlo sido antes aunque fuese muchos años valía, iban hacer la vista gorda. A estos se les puede llamar señores ?

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